domingo, 17 de septiembre de 2017

A puro sexo anal con mi amante Melina (Relato xxx)

  Me levante esa mañana y vi a mi dulce mujer acostada, durmiendo como un angel. Me di una buena ducha, yo tenía todo el olor a sexo de mi esposa en mi. Este era un aroma que me calentaba que servía como un perfecto afrodisiaco. Esa noche nadé con mi bella esposa y al otro día con mi amante, sumergiendome en sus sexos y sus fluidos vaginales.


 La vi a ella en el trabajo y de alli, -entre coqueteos y piropos-, nos fuimos a su casa. Esa belleza era mi secretaria y resultaba estar sola porque su marido se fue de viaje a Colombia por al menos un mes.

 Su nombre era Melina y era tan buena amante como servidora. Cuando llegamos a su casa le avise a mi mujer que me quedaria unas horas mas trabajando.


 Ni bien llegamos, la muy zorra quería que la cogiese y asi dispuse hacerlo. Le saqué toda la ropa y ella muy sumisa se sometia a mis manos inquietas. Primero le baje la bombacha mientras ella tocaba mi cabeza para que bajase rápido hasta su concha, se la saboree tanto que ella parecía estar realmente extasiada por los intrepidos movimientos de mi lengua, que recorrían esa húmeda y cálida cueva.

 Melina me pedía todo lo que su marido no le hacia. Cuando le saqué toda la ropa pude ver lo hermosa que era la flaca y me dispuse a saborear sus ricas tetitas. Rapidamente la acomode boca abajo y le franelee toda mi pija en su cola y vagina. Ella no dejaba de jadear cuando yo le hacia esto una y otra vez. A su vez ella metía sus dedos por su vagina y me pedía que por favor la penetrara.


 Entré con mi pene por su concha lubricada por sus jugos y ella comenzó a jadear y disfrutar loca de placer. Me la cogí así un buen rato, penetrandola sin que ella dejara de pedirmelo, luego de unos minutos apunté a su ano y ella parecía querer mesquinarmelo. Me dijo que era de su marido, a lo cual le respondí que ahora ella era mia. Me miró con una sonrisa de zorra y cuando le pregunté amablemente si podía penetrarla por atrás, me contestó que si.


 Puse mi pija cabezona en el orto de esta preciosa morocha y ella empezó a empujar, -y por supesto yo la ayudaba-, hasta que entró toda la cabeza. Los ojos de Melina parecían salirse de su orbita, mientras yo la miraba con morbo disfrutando como hacia mio ese lindo culito de la oficina. Ahora que su marido no estaba, ese culo era todo mio.

 Ella siempre se ponía esa minifalada negra ajustada y todos los muchachos se le acercaban a hablar con ella. Mientras yo pensaba en eso, mi pija empujaba mas contra ese apretado ojete suyo. Ella lloraba de dolor y placer, diciendome que me amaba, que amaba como le hacia el orto. Textuales palabras de mi amante y secretaria: "Cogeme el culito por favor Emanuel, que mi marido no me hace nada" "Aahhh! ¡Que lindo!"


 La muy puta le encantaba sentir como mi leche se escurria por su ano. Apretaba su orto para sentir mi falo y eso a ella la hacia retorcer de placer. Yo le tomaba el pelo por atrás y la penetraba fuertemente por hasta que mis huevos chocaban con sus suaves nalgas. Después de tanto cogerla y enlechar su cola y a punto de que mi pito explote, me pidió que le llene todo el ano de semen, y asi lo hice. Cuando saque mi pito ella lo agarró fuerte y lo chupó como una verdadera ninfa, saboreando cada lugar de él y limpiandolo con su lengua. Nos despedimos con un beso y con todo el culo de Melina lleno de mi semen.


 Cuando volví cerca de las 8 de la noche, mi mujer todavía no había llegado del gimnacio. Yo sospechaba que estaba saliendo con su personal trainer o con algún fulano que conoció allí, pero eso es otra historia.

 FIN


Maci May nos muestra su toto.